Antonio Machado, 75 años después de su muerte sigue estando presente.

Murió el 22 de febrero de 1939 en Cotlliure (Francia) tras la huída de España por causa de la guerra civil; sin embargo, sus obras obras han perdurado su recuerdo durante todos estos años hasta llegar a nuestros días.

Miembro representativo de la Generación del 98, que siempre tuvo presente su preocupación por la identidad de lo español, por el “Ser de España”: sus paisajes, sus gentes, sus vivenciaEscribió principalmente poemas que, cargados de simbolismo  mediante el uso de elementos de la naturaleza como el agua, el aire,  el camino o la tarde, transmiten mensajes tan valiosos como  la libertad del hombre o el transcurso de la vida.

En sus obras se muestra la preocupación del autor por los problemas de España,  a la vez que plasma sus sentimientos y emociones por problemas existenciales como el amor, la muerte o la religión; pero siempre a través de una literatura sencilla, llana, que transmite tranquilidad, paz, a la vez que muestra la realidad de la época.

Sin duda un autor muy importante para la época  que junto con otros de gran calado como Juan Ramón Jiménez o Valle Inclán, dieron paso a través de sus obras a la literatura que conocemos actualmente.

He aquí una muestra de su poesía que nos sirva para recordarlo:

“Recuerdo infantil”

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.

Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.

Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.
Y todo el coro infantil
va cantando la lección:
“mil veces ciento, cien mil;
mil veces mil, un millón.”

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales.

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