Brasil 2014: pan no, circo sí

Brazil WCup Protests
El año pasado, Pelé, gran referente universal del fútbol, reclamó al pueblo de Brasil que abandonara las manifestaciones, se olvidara de sus necesidades básicas, y transformara su indignación en fanática alabanza.

Desde entonces (incluso antes) se desalojan de manera extremadamente violenta en Brasil a las familias pobres, y se reprime de forma contundente cualquier manifestación que no alabe las bondades del fútbol o que enturbien la foto. Algo muy similar ocurre en España, curiosamente.

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Hoy, corrupción, miseria, y nombres propios como Blesa, Urdangarín, o más actuales como Blasco o Díaz Ferrán, deberán ser sustituidos por otras palabras de significado más amable y menos mezquino: Penalti, córner, fuera de juego, hinchada, la Roja (¿Chile o España?), Messi, Cristiano Ronaldo, Di María…

Ciento veintisiete políticos imputados por corrupción, se dirigen a los vestuarios (para ocuparse con lealtad de su carrera política tras una ducha bien fría, y nunca dimitir) y serán sustituidos por los veintitrés españoles convocados. En total, setecientos treinta y seis jugadores han sido elegidos para deleitar al mundo con su destreza y calidad. Nuestros políticos corruptos (presuntamente, siempre presuntamente)  aplaudirán desde el banquillo (de los acusados), pero no sabremos muy bien si dirigen el gesto a sus amigos jueces o a los futbolistas. En cualquier caso, ya poco se hablará de ellos en este escenario jaranero en el que la verborrea futbolera hará olvidar transitoriamente el amargo trance a tantos ciudadanos. Ciudadanos que, por otra parte, también necesitan oxígeno para no precipitarse hacia el vacío.

Adelante, hagamos extensivo el consejo del gran Pelé, olvidemos por unos meses el hambre y el frío, la indignación y la miseria. Hagamos añicos el anterior eslogan español, rancio y efímero, propio de gentes desagradecidas y exquisitas: “Pan, trabajo y techo para todos”; sustituyámoslo por el alegre y festivo: “Algarabía y cerveza fría”.

Bajemos la guardia que, como diría Rafael Amor, “el hambre no avisa nunca, vive cambiando de dueño“.

Lo que ocurre en Brasil es un reflejo de lo que sucede en el mundo. Lo que sucede en nuestro país, también. La desigualdad social es un hecho universal. De ello se han encargado los que han dejado todo “atado y bien atado”. Para vivir a cuerpo de Juan Carlos y jubilarse a la española, mientras mi hijo, que no sabe qué es una jubilación, tal vez nunca lo sepa. En lugar de combatir la injusticia, se acrecienta. Los empobrecidos se alejan a golpes, disparos, o mediante concertinas, para que no nos contaminen. No vayamos a pensar por un instante que los inmigrantes que se dejan la piel (literalmente) en nuestras fronteras tras el exilio forzoso que dura meses e incluso años, en los que recorren miles de kilómetros, son víctimas del mismo Sistema. Son vícitimas de la voracidad de la Banca, de la delincuencia legal, institucional y organizada. Su hambre, su frío y su llanto no son diferentes a los nuestros, ni las causas que los provocan.

Bajemos la guardia, es el mejor momento para explotar el falso patriotismo, el que discrimina y genera odio y división; y la alegría estéril, para emborracharse en la calle, para celebrar los triunfos de un grupo de millonarios a los que poco le importan nuestros sudores. Si les importasen, hubieran exigido públicamente la dimisión de Rajoy, hubieran denunciado el secuestro de la soberanía española (que nunca fue del pueblo) por parte de Angela Merkel y Mario Draghi. Si aman su bandera, ¿por qué dejan que otros se apropien de ella?

No les incumben nuestros problemas, ya que tienen a su alcance a la mayoría de los medios de comunicación, para pedir la encarcelación inmediata e incondicional de tantos delincuentes, que han destruido nuestra economía y cuyos desmanes pagamos nosotros. Y no lo hacen. Si les importara el sufrimiento del pueblo, hubieran dicho basta al derroche permanente de fondos públicos. No les importa en absoluto, porque ellos viven muy bien, y no se engañen; nadie merece ser propietario de semejante fortuna. Pero a nosotros parece que tampoco nos importa su indiferencia. Es más, pensamos que luchan por su país y su querida bandera.

Queremos costosas pantallas de plasma gigantes en las plazas públicas. Hasta en el último ayuntamiento del más pequeño municipio o pedanía española. Millones de camisetas rojas para animar a los nuestros. Y si hace falta, reformamos en dos días otro artículo de la constitución para que sea considerado delito grave no colgar en la ventana o bajo el puente la preciosa y preciada rojigualda.

Adelante, podemos. Y si ganamos la segunda estrella, condecoraremos con ella a los delincuentes profesionales y vocacionales que trabajan tan duro para magnificar y enaltecer la Marca España. Serán ladrones, pero de orgullo patrio. No me refiero aquí a los que dan patadas a un balón, sino al obrero, al pobre, al niño que pasa hambre, al parado, al ciudadano corriente.

En la solapa de sus camisas nuevas lucirá radiante esa insignia, mientras rememoran aquella sexta estrella bordada en el traje del Generalísimo, el último gran seleccionador de España. El que repartió las poltronas que mantienen hoy día tantos culos calientes y tantos estómagos agradecidos. Ese sí que era un seleccionador de pura raza. Y con seis estrellas, oiga.

lista de políticos imputados por corrupción

Sobre Israel Gajete Domínguez 49 Artículos
Israel se considera aprendiz de todo y maestro de nada. En el crisol de su juventud confluyeron y confluyen innumerables experiencias vitales, que le sirven para construir, poco a poco, el escritor profesional en que pretende convertirse algún día -vivir del “cuento”-. Ha publicado en diversos medios y soportes, colaborado en varios proyectos literarios, y resultado ganador en certámenes literarios de variado ámbito y género. También ha vendido libros que ha escrito junto a sus amigos a pie de calle. Mago, camarero, monitor de ajedrez, mecánico, documentalista, mozo de almacén, cuentacuentos... su recorrido laboral es breve pero intenso. Escribe poesía y narrativa breve, aunque también artículos sociales o de actualidad. Inconformista por naturaleza y buscador incansable de la verdad.

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