Conferencia Episcopal: un hijo no puede ser un objeto de consumo, es un don

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Un niño no puede ser un objeto de consumo, afirmó el secretario general de la conferencia Episcopal de España José María Gil Tamayo, por ello explicó que la iglesia entiende el dolor de las familias sin hijos, pero que les pide que apelen a la adopción, porque tener un hijo es un don, no es un derecho o un deseo.

Agrega el vocero de la conferencia Episcopal Española que considera que la maternidad con madres sustitutas es una explotación del niño que va a nacer el cual se convierte en un producto y un objeto de consumo. También, dijo que la mujer también es explotada en ese caso.

Palabras pronunciadas en el marco de una rueda de prensa donde informó de los resultados de la reunión 40 de la comisión permanente, donde agregó que entiende a quienes están sufriendo y es respetuoso del dolor de quienes no pueden tener hijos, pero que las mujeres y los niños no pueden tener precio, lo que tienen es dignidad.

Agregó que hay que decir que la maternidad suplida es una mercantilización y a su vez, de alguna forma es altruista. Sin embargo, que lo que deben tener precio son los objetos y que reconoce que a esta práctica acceden ciertas mujeres sobre todo en países desarrollados pero que en países en condiciones de precariedad se presentan situaciones de explotación.

Dijo que la iglesia entiende y acompaña en el dolor, pero que también orienta y anima a que las familias que no pueden tener hijos alineen el deseo natural de la fecundidad y la maternidad hacia la adopción.

También, dijo que deberían flexibilizarse tanto los acuerdos como las leyes entre los países, para que haya cauces rápidos y garantías para que los matrimonios sin hijos y que no puedan procrear puedan tener hijos adoptados.

De la misma manera, argumentó que quienes se prestan para valerse de un servicio de gestación subrogada, están contraviniendo el orden natural de la procreación humana y que lo hacen quienes ofrecen un servicio de vientre en alquiler, como quienes lo pagan. Indicó que de esa manera, no se sana la infertilidad, sino que es un medio no lícito para la iglesia.

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