Educación con o sin deberes

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El debate sobre la necesidad de los deberes en la escuela está de nuevo sobre la mesa. A partir de una proposición no de ley que el Partido Popular presentará la semana que viene ante el pleno del Parlamento de Galicia, la Consellería de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria planea modificar la norma autonómica de 1997 que prohíbe poner deberes a alumnos de primero y segundo de primaria.

La polémica sobre esta norma surgió el pasado mes de mayo cuando los padres de un estudiante del colegio Isidro Parga Pondal, de Oleiros (A Coruña), apelaron a esta directriz para que los profesores dejaran de enviar tareas a los escolares menores de siete años.

Ahora, el Partido Popular, en palabras del portavoz en la Cámara, Pedro Puy, considera que es necesario modificar el texto del 97 con el objetivo de mejorar las competencias de los alumnos, fomentar su autonomía y mejorar la conciliación de la vida personal y familiar. La cuestión es ¿ayudan los deberes a obtener mejores resultados académicos?

En España, el debate enfrenta a las dos principales asociaciones de padres: la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos que promueve el fin de los deberes en casa alegando que los pequeños necesitan tiempo para otras actividades y Concapa que asocia la supresión de los deberes con un mayor fracaso escolar.

A nivel europeo la discusión es la misma pero hasta en Finlandia, el país con mejores resultados académicos, los alumnos llevan deberes a casa. Es en el tiempo que dedican los más pequeños, de entre 7 y 12 años, a las tareas donde las diferencias entre los países son más significativas, ¿es suficiente tiempo entre 15 y 30 minutos o es necesaria más de una hora de dedicación diaria?

El Observatorio de la Infancia belga, basándose en el informe Pisa, señala que los niños que no realizan tareas en casa son los que obtienen mejores resultados. Para los belgas la solución pasa por ampliar el horario escolar para que los niños realicen los deberes en el colegio.

Una posible opción para satisfacer a defensores y detractores sería establecer la justa medida de las tareas teniendo en cuenta la edad y capacidades de los alumnos. ¿Menos cantidad y más calidad?

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