El “casi” accidente y los huevos del león

En este país donde tristemente prima lo “políticamente correcto”, cada vez que a alguno se le corre el taparrabos y se vislumbra siquiera una miseria, salta todo Dios a pedir explicaciones, a opinar y a proponer alegremente las más estrambóticas soluciones.

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Hoy mismo he alucinado con la noticia de que en el aeropuerto de El Prat de Barcelona hubo un “casi” accidente y a partir de ese casi, se le está formando al incidente una imponente cola cual cometa campando por los cielos.

Esto me ha hecho reflexionar detenidamente acerca de varias cosas.

Primero: obviamente algo falló, pero no todo, porque sino en vez de un casi, tendríamos un verdadero desastre, así que si bien sería buen saber qué paso, no creo que sea motivo para empezar a buscar cabezas de turco que hacer rodar, costumbre muy generalizada entre quienes mandan sin tener un ápice de idoneidad para ocupar el cargo meramente político que ostenta.

Segundo: todos y cada uno de los pilotos de las líneas aéreas se entrenan para que llegado el caso y ante situaciones peligrosas, complicadas y/o fortuitas como fue esta, sepan exactamente cómo actuar y al parecer el mencionado entrenamiento es efectivo, cosa por otra parte esperable.

Tercero: el incidente fue filmado por alguien que casualmente apuntaba su objetivo hacia allí, en el momento justo y por eso se está armando todo este tinglado en el que se largan a opinar los que en su perra vida se han montado en un avión y saben del tema tanto como yo de astrofísica aplicada.

No creo que este tipo de situaciones de emergencia sean el pan nuestro de cada día ni mucho menos, pero se deben dar de vez en cuando, aunque no haya nadie justo allí para grabarlo. Tampoco es normal que haya el movimiento que hubo hoy en dicho aeropuerto a causa del comienzo de las vacaciones para una gran cantidad de personas, por lo que ni tanto ni tan poco.

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La semana pasada estaba todo Cristo hablando de los testículos del león de la puerta del Congreso. Juro que fui a verlo porque no me podía creer que se hiciera tanta alharaca por los huevos del pobre bicho y lo tristísimo es que observando atentamente la posición en la que el animalito está sentado y aplicando el sentido común, no es que no los tenga, sino que están ocultos bajo su leonina humanidad.

Mi indignación se basa en que cual cortina de humo, cada día cogen alguna cosa y hacen un mundo de ella, con tal de que la gente se vaya a la playa, a la cola del paro, al comedor social o los más afortunados a trabajar, pensando en cualquier cosa, menos en que este país sigue en manos de unos sátrapas dispuestos a todo con tal de forrarse. ¡Que gobernar son dos días y en una abrir y cerrar de ojos se les acaba el chollo! Lamentable.

 

Sobre Sandra Monteverde Ghuisolfi 14 Artículos
Escritora profesional y periodista vocacional

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