El Molt Honorable ha caído, Dios salve al Rey

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Lo asombroso y verdaderamente indignante, no es que Jordi Pujol haya estado ocultando activos y eludiendo a hacienda durante treinta y cuatro años. Lo asombroso y verdaderamente indignante es que durante ese período de tiempo, el archiconocido y “Molt Honorable” (nunca meritoria tan distinguida mención protocolaria) Jordi y su Clan, hayan reunido solemnes fortunas al margen de la ley.

Que el poder corrompe (a algunos) es una verdad como un templo. Que la avaricia rompe el saco, también. El enorme y ruidoso saco del clan Pujol, que destilaba el rancio y popular aroma de la corrupción política (en este caso naciona-lista), tenía que quebrarse en algún momento. El tintineo de algunas monedas (o bolsas de basura repletas de billetes de quinientos euros), que se separaron del resto de su honorable botín por algún pequeño agujero, no es más que calderilla comparado con su tesoro, su precioso y preciado tesoro, fragmentado en decenas de oscuras cavernas ajenas al fisco, repartido aquí y allá, en enormes sacos a punto de estallar.

Que la corrupción política no es un hecho generalizado es una mentira como un templo budista. Una enorme, cínica, maloliente, falaz, taimada y mojigata mentira; un cuento que utilizan los dueños de un país llamado España, para acostarnos mientras nos acunan con su voz engolada y repleta de excusas tan vanas como miserables. Y tras leernos el cuento de la buena pipa, nos instan a que sigamos confiando en un Sistema en el que la riqueza de unos (consecuencia del saqueo y del robo) es causa de la miseria de millones de ciudadanos honrados, origen de la pobreza infantil, motivo de la precariedad laboral, y génesis de la esclavitud a la que se somete al hombre desde antes de su nacimiento.

Lo alarmante no es que Jordi Pujol y su familia hayan estado viviendo por encima de las posibilidades de su pueblo, o de su Nación (condición que se vende con facilidad, comprando un piso en territorio nacional, por ejemplo). Ni siquiera su impunidad. Lo abrumadoramente aterrador, es pensar en cuántos “muy honorables” (hijos de la gran Patria) hay repartidos por el País, robando a saco lleno, sin antifaz ni guante blanco. Y cuántos años tardará en quebrarse dicha “honorabilidad”.

Lo extremadamente atroz es pensar en las consecuencias, en aquel parado que se suicida porque no puede más, dejando huérfanos de padre y futuro a sus hijos. Y tantos y tantos dramas cuya magnitud es directamente proporcional a la actividad impune de estos hijos de la gran Patria. Bufones de la corte. Alfeñiques y sinvergüenzas. Cínicos y embusteros.

Cuántos han llegado y cuántos estarán por llegar. Y éstos viajan en aviones y automóviles de lujo, no en pateras; no caminan a pie durante años al borde de la extenuación. Son recibidos con aplausos, entre solemnes loas, enaltecidos con toda suerte de adulaciones; no con piedras y palos. Y en lugar de concertinas, disponen de amplias alfombras rojas y un gran repertorio de honores que gustan en autoconcederse.

Mientras prometen progreso y nos hacen esclavos.

El Molt Honorable ha caído. Dios salve al Rey.

Imagen destacada: www.amenzing.com

Imagen 2:  www.publico.es

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Sobre Israel Gajete Domínguez 49 Artículos
Israel se considera aprendiz de todo y maestro de nada. En el crisol de su juventud confluyeron y confluyen innumerables experiencias vitales, que le sirven para construir, poco a poco, el escritor profesional en que pretende convertirse algún día -vivir del “cuento”-. Ha publicado en diversos medios y soportes, colaborado en varios proyectos literarios, y resultado ganador en certámenes literarios de variado ámbito y género. También ha vendido libros que ha escrito junto a sus amigos a pie de calle. Mago, camarero, monitor de ajedrez, mecánico, documentalista, mozo de almacén, cuentacuentos... su recorrido laboral es breve pero intenso. Escribe poesía y narrativa breve, aunque también artículos sociales o de actualidad. Inconformista por naturaleza y buscador incansable de la verdad.

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