Jose María Del Nido ya ha ingresado en prisión

El que fuera presidente del Sevilla FC  ha ingresado hoy en prisión a primera hora de la mañana para cumplir la pena de siete años según lo impuesto por la Audiencia Provincial de Málaga y que fue ratificada por el tribunal supremo.

Recordemos que esta historia se remonta diez años atrás, mientras fué abogado de Jesús Gil y Julián Muñoz posteriormente. Ya en el año 2004 fue imputado con éste último por presuntos delitos de falsedad documental, tráfico de influencias y prevaricación entre otras.

En el año 2006 fue de nuevo imputado en el caso “minutas”, una vez más junto con Julián Muñoz y esta vez también con Juan Antonio Roca.

A mediados de diciembre de 2011 se le atribuyó la condena de siete años y medio de cárcel y otros 15 de inhabilitación, caso que recurrió ante el Tribunal Supremo.

En el mismo mes pero esta vez del año 2013 el Tribunal Supremo ratificó la sentencia, rebajando únicamente seis meses de cárcel y en cinco años y medio la inhabilitación para empleo y/o cargo público. También sería en diciembre del pasado año cuando Del Nido dejaría la presidencia del club Sevillista y la audiencia le diese un plazo de 30 días para su ingreso en prisión. La defensa del abogado presentó un incidente de nulidad cuya finalidad era impedir que se ejecutase la sentencia, pero no fue atendida.

Sería el pasado mes de febrero cuando Jose María Del Nido pidiera un nuevo aplazamiento de otros 30 días que no dio resultado, haciendo inmediata su entrada en prisión.

Sobre Andrea Fernández Sánchez 3 Artículos
Persona a la que le gusta el riesgo, quizá algo kamikace; por ello hace dos años y en plena crisis me dio por hacerme autónoma y regentar una pequeña empresa online. Escribo desde muy joven en mis ratos libres todo lo que se ponga en mi mano; teatro, narrativa, poesía, etc. He redactado artículos para varios blog de diferentes temáticas y el mundo de la comunicación es sin duda una parcela importante en mi recorrido profesional. Me rebelo ante las injusticias sean cuales sean y sueño, como buena soñadora, con un mundo que aunque no roce lo perfecto, esté mejor de lo que está en estos momentos. Necesito una ilusión constante para poder levantarme de la cama cada día -por eso jamás paro quieta-. Una ilusión y por supuesto un café.

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