Keigo Sakamoto y Naoto Matsumura: hombres ejemplares

Estos dos hombres cuidan a los animales abandonados de Fukushima

Keigo-Sakamotofl20111218x2a-870x396

Al parecer en Japón el animalismo es una filosofía de vida tan importante que estos dos hombres por separado, han decidido vivir en la zona de Fukushima con el único objetivo de no descuidar a los animales que quedaron abandonados después del terremoto, el tsunami y el escape de radiación que horrorizó al país y al mundo el 11 de marzo de 2011.

Keigo Sakamoto vive en Naraha a unos 20 km al sur de Fukushima. Cuando las autoridades cerraron los accesos a la zona, a causa del altísimo índice de radiación, él se quedó allí a cuidar de los animales, que sin su ayuda hubieran muerto irremisiblemente. Fueron unos meses muy duros, en los que tuvo que sobrevivir como pudo, pero lo consiguió y se ganó el derecho a permanecer allí con sus animales.

Keigo-Sakamoto-ayuda-animales-fukushima-japonKeigo-Sakamoto-fukushima

Hoy se lo conoce mundialmente y el gobierno le ayuda para que pueda dar de comer a sus más de 500 animales, entre perros, gatos, aves, y ganado. Todos los lunes y viernes Keigo Sakamoto viaja a la ciudad de Iwaki y de esa manera se abastece. El consumo mensual es de 1 tonelada de comida.

En la ciudad de Tomioka muy cerca del asentamiento de la central nuclear de Fukushima, vive Naoto Matsumura, quien también decidió cambiar su vida y dedicarse a proteger y cuidar a las mascotas abandonadas tras el desastre de hace 3 años.

Naoto Matsumura 01Naoto+Matsumura+in+his+house

Día a día recorre los alrededores de Tomioka con el fin de alimentar, cuidar y proteger a los animales que va encontrando por el camino, tarea que le lleva de seis a ocho horas. Tiene hasta un avestruz que vive en el patio de una escuela

Ambos hombres carecen de electricidad, por lo que usan paneles solares, generadores y velas, para subsistir, iluminarse, refrigerar alimentos, cocinar y conectarse a internet. Naoto Matsumura tiene su propia página en facebook y Keigo Sakamoto ha conseguido un pequeño subsidio estatal.

Ambos son conscientes de que sus vidas corren peligro mortal, pero se niegan a abandonar a sus amigos.

¿Vale la pena que dos seres humanos sacrifiquen sus propias vidas por salvar la de unos animales? ¿Usted qué opina?

Sobre Sandra Monteverde Ghuisolfi 14 Artículos
Escritora profesional y periodista vocacional

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion