La cara del político español: más dura que el diamante

La conocida escala de Mohs (postulada por el geólogo alemán Friedrich Mohs), que rige la ordenación de la dureza en -hasta ahora- los minerales, ha sido actualizada por los más eminentes científicos geólogos (todos exiliados de su país natal, España).

Desde el talco hasta el diamante, durante años esta tabla ordenó y clasificó las sustancias más comunes, las cuales, estratificadas así, pueden rayar a las inferiores y ser rayadas por las superiores (o ambas por sí mismas).

Desde este momento, la cara del político español es reconocida por la comunidad científica internacional como el material más duro que existe en nuestro planeta, más aún que el alótropo de carbono descubierto en 2012 por unos investigadores del Instituto Carnegie, y mucho más que el semblante de los grandes empresarios y banqueros del mismo país, según declaran los expertos geólogos españoles.

A diferencia del diamante, la faz del político español carece de transparencia y pureza; no se mide en quilates, sino en jetaprotios (promesas incumplidas). El político español no tiene 58 caras, sólo dos. Su composición química aún es objeto de análisis, y es posible que se encuentren diferencias sustanciales a la composición humana. Se les reconoce con facilidad por su triunfalismo soberbio y megalomanía, y su condición común de prometer una cosa y hacer otra, o de echar la culpa a los demás (siempre peores que él). Su descendencia conduce coches importados y tiene puestos de por vida en la Administración Pública. Casi todos ellos demuestran su amor a la patria evadiendo o eludiendo impuestos y siendo titulares de abultadas cuentas en paraísos fiscales. El color difiere según la temperatura y la cantidad de alcohol a bajo precio ingerido en el bar del Congreso, pero nunca enrojece cuando son recriminados ni siquiera sentados ante un tribunal.

Es tal su dureza (escala 11), que se calcula que podrían detener la trayectoria y destruir un meteorito, si fueran enviados y puestos en órbita en determinado lugar del cosmos alejados de la Tierra.

Asimismo, también se ha enriquecido la etimología de la palabra “dureza” en su acepción geológica, hasta ahora conocida como la oposición ofrecida por los materiales a alteraciones como la penetración, abrasión, cortadura, deformaciones o rayado. En ésta se ha incluido, además: “la oposición ofrecida para reconocer la culpa, diferenciar entre responsabilidad jurídica y política, verdad y honorabilidad; la virtud de ejercer el robo y el saqueo de bienes públicos o el derroche de éste para beneficio de sus muchimillonarios amigos; la cualidad de mentir y manipular de manera permanente e impune; y la capacidad para dormitar en sus tribunas ajenos a las críticas de los ciudadanos, mientras sueñan con el paradisíaco y millonario retiro que les espera tras la giratoria puerta de su jubilación a la española.”

Los eminentes y laureados científicos, que tuvieron que huir de su país dadas las indecorosas y precarias condiciones en las que se desarrolla la investigación (condiciones laborales que alcanzan con su sombra a casi todos los sectores generadores de empleo), nos cuentan a través de su portavoz, Sergio Turbio Futuro:

“Hasta ahora, nuestras investigaciones se llevaban a cabo con materiales obsoletos y en condiciones insalubres, es decir; los microscopios se construían con el cartón de un rollo de papel higiénico y culos de botellas de plástico recortados… Nuestro lugar de trabajo era el sótano de una conocida franquicia de comida rápida, donde también trabajábamos algunos en nuestras horas libres para poder costearnos los materiales de estudio. Había grandes humedades y filtraciones de grasa de anchoas y pepperoni.

Sin embargo -continúa-, en este país (que no revelan por temor a represalias), tenemos instalaciones y sueldos decentes, que han repercutido en el hallazgo científico de valor incalculable de incluir, en la escala de dureza de Mohs, la cara del político español, capaz de rayar el diamante y únicamente ser rayado por otro político de igual nacionalidad.

En España -concluye-, se habla mucho de que la corrupción es un hecho no generalizado, pero eso no es verdad, de otra manera la realidad social sería totalmente diferente. ¿Verdad que sí? (Le pregunta a un señor con un pañuelo en la boca en cuya espalda se puede leer “sujeto experimental 10101” que no para de gemir, finalmente se libera de la tensión de su mordaza y grita: ¡Y tu máaaaas! )”

Sobre Israel Gajete Domínguez 49 Artículos
Israel se considera aprendiz de todo y maestro de nada. En el crisol de su juventud confluyeron y confluyen innumerables experiencias vitales, que le sirven para construir, poco a poco, el escritor profesional en que pretende convertirse algún día -vivir del “cuento”-. Ha publicado en diversos medios y soportes, colaborado en varios proyectos literarios, y resultado ganador en certámenes literarios de variado ámbito y género. También ha vendido libros que ha escrito junto a sus amigos a pie de calle. Mago, camarero, monitor de ajedrez, mecánico, documentalista, mozo de almacén, cuentacuentos... su recorrido laboral es breve pero intenso. Escribe poesía y narrativa breve, aunque también artículos sociales o de actualidad. Inconformista por naturaleza y buscador incansable de la verdad.

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