La marcha de la dignidad llegará a Madrid el 22 de Marzo.

 

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  • Miles de personas recorren hoy las carreteras en dirección a Madrid, donde confluirán en una gran manifestación que tendrá lugar en Atocha y se dirigirá a Colón.

Gijón, Extremadura, Valencia, Andalucía, Galicia…; muchos son los puntos de origen, pero un solo destino: caminan para reunirse el 22 de Marzo a las 17:00 en la capital de España.

A pesar de las dificultades insalvables, como el cansancio, el hambre y el frío, se suman además los agravios de aquellos que no entienden que el ciudadano está más que harto de padecer las consecuencias de la mala gestión política y las imposiciones urdidas por la Troika.

Una de ellas, es el tropiezo con el alcalde Popular José Miguel Moyá, a su paso por Albacete. En el intercambio de insultos, se puede escuchar con claridad cómo el edil es incapaz de entender los derechos fundamentales del ciudadano. El derecho a un trabajo decente, a una vivienda digna, a una soberanía sin interferencias y, por supuesto, una política social que cuente con el ciudadano. Al grito de: ¡Qué derechos! Se une al intercambio de insultos, como pueden ver y escuchar en el siguiente enlace:

Pulsa aquí.

No apoyo ni justifico la violencia, los insultos y las descalificaciones, aunque comprendo (y padezco) la tremenda desazón y angustia de quienes apenas tienen siquiera lo necesario para vivir. Tampoco puedo tolerar un sistema totalitario que desprecia al ciudadano y ensalza el capital, yugo de la persona en lugar de herramienta de intercambio.

El hombre al servicio del capital, en un mundo con un único rumbo, el que señala la Banca y los poderosos. Conviven en nuestro País escandalosos salarios y el derroche ilimitado de dinero público con la agonía del parado y el sufrimiento de los niños. La soberbia y altanería de unos y el natural descontento y hastío de otros.

Respondiendo a José Miguel Moyá, le diré que los derechos que reclaman, son, ni más ni menos, que el derecho a vivir honradamente. Un trabajo digno, un techo, una correcta administración de dinero público, y un Gobierno (con mayúscula) al servicio de los ciudadanos. Y el derecho inalienable a alzar la voz, moleste a quien moleste. ¡Faltaría más!

Quizá con un estómago lleno en el que jamás han repicado las horas del hambre, es difícil entender que el ciudadano común se indigne cuando su precaria economía es incapaz de alimentar a sus propios hijos. Cuando la pobreza no es un accidente, sino una imposición.

De ningún modo es una marcha de terroristas antisistema, como ustedes, gentes de panza agradecida, que alimentan un “Sistema” a todas luces injusto e inhumano, insolidario, insisten en catalogar. No es una marcha de vagos y maleantes, de violentos, de fascistas, ni de rojos de mierda. Es una marcha de personas valientes, esperanzadas, que no se resisten a dejar de tener voz en una sociedad que le ha negado incluso el derecho a decir ¡basta!.

¡Basta al hambre, al paro, a la indecencia de los poderosos, a la voracidad de la banca que engulle sueños y risas, y futuros de inocentes!

La mayoría silenciosa, quizá no actúa porque es cobarde. No mida usted el contento o descontento de la población por la ausencia de manos levantadas en la calle. Mire usted a los que las levantan, escuche a los que, pacíficamente, alzan sus voces. Quizá tengan algo importante que decirle. No les insulte, no les humille, respételos. Porque son ellos, valientes y cansados, los que merecen ser escuchados, y no el silencio ignominioso de quienes se quedan en casa. Escuche al que habla y no al que calla. Porque entre los que callan, se encuentran los que le otorgaron la poltrona. Y esos, seguramente, tampoco pasan hambre.

Valientes peregrinos de España, cansados del polvo del camino y del olor a podrido del gobierno (en minúsculas). ¡No estáis solos! Junto a vosotros caminan cientos de miles, millones de personas: impedidos, enfermos, discapacitados, niños, mujeres embarazadas, ancianos, maestros, médicos, bomberos…

Quizá no os acompañen, pero comparten el sentido de la marcha. Quizá muchos quisieran acompañaros y no pueden. Tal vez a la mayoría les aprisione el miedo, la desidia, puede que algunos se rindieran. Pero al contemplaros cansados, con un futuro a pedazos a cuestas, como ellos, creedme, peregrinos de España, que os acompañan. No les dolerán los pies, pero les dolerá el alma.

Con vuestro futuro a pedazos a cuestas, los sudores, y vuestros pies cansados, sois hoy y ahora, más dignos que nunca.

¡Adelante!

Imagen1: Diario Montañés

Imagen2: www.elperiodicoextremadura.com

 

 

Sobre Israel Gajete Domínguez 49 Artículos
Israel se considera aprendiz de todo y maestro de nada. En el crisol de su juventud confluyeron y confluyen innumerables experiencias vitales, que le sirven para construir, poco a poco, el escritor profesional en que pretende convertirse algún día -vivir del “cuento”-. Ha publicado en diversos medios y soportes, colaborado en varios proyectos literarios, y resultado ganador en certámenes literarios de variado ámbito y género. También ha vendido libros que ha escrito junto a sus amigos a pie de calle. Mago, camarero, monitor de ajedrez, mecánico, documentalista, mozo de almacén, cuentacuentos... su recorrido laboral es breve pero intenso. Escribe poesía y narrativa breve, aunque también artículos sociales o de actualidad. Inconformista por naturaleza y buscador incansable de la verdad.

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