Malnutrición infantil en España: ¿Realidad o fantasía?

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Hace días, un sector del PP se pronunciaba en contra de abrir los comedores escolares en verano, argumentando que podría ser traumático para los niños con escasez de recursos. Una imagen que resume a la perfección la sintonía del Gobierno con la mayoría de los ciudadanos, y lo lejos que se encuentran de entender los problemas a los que se enfrenta, con denodado esfuerzo, el ciudadano común.

La crisis, la mal llamada crisis, tiene consecuencias y causas que aún no comprende el Gobierno, ni muchos otros cómplices que alzan las voces de manera oportunista haciendo del hambre de los niños una oportunidad de campaña.

Más allá de la vergüenza, que no debieran sentir las víctimas, sino los verdugos -cuya cara dura se lo impide-, más allá incluso del pan para hoy y el hambre para mañana, de ese asistencialismo necesario (aunque no resuelva el origen del problema), se encuentra la causa fundamental del hambre infantil: La precariedad y temporalidad laboral, la destrucción interminable y ruinosa de puestos de trabajo, el paro, la estafa de la Banca y las Cajas ¡de ahorro!, el engaño de las hipotecas cuyos índices han sido falseados; la subida del I.V.A., la imposibilidad de acceder a becas de guardería que otros se auto-conceden sin que lo necesiten; la mediocridad de quienes no saben muy bien si gobiernan o sólo representan y ejecutan los intereses de otros. Y nunca los de su propio pueblo.

Al otro lado, el saqueo y derroche permanente del dinero público, los ciento veintisiete cargos políticos imputados por corrupción, los que no se imputan, los indultos, los insultos al parado, al ciudadano, que no cesan. De manera verbal, mediante su indiferencia, o de forma práctica. La impunidad.

El hambre de los niños españoles, queridos políticos, es un grave problema. ¿Consecuencia de qué?, les pregunto. ¿Causa, de qué?

Desde luego no es fantasía, demagogia, ni un invento para atentar contra el Sistema.

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Díganle al padre que ha sufrido un ERE fraudulento, o que es víctima de la precariedad laboral, que de verdad ustedes se preocupan de su futuro, y consiguientemente, del futuro de sus hijos. Eso es mentira.

Díganle a la madre, desahuciada, engañada por la Banca, deudora de la misma, que malvive en casa de sus padres pensionistas, que se preocupa de sus hijos. Eso, es rotundamente falso.

Díganle al padre autónomo, al parado, o al que por fin encuentra un trabajo de tres meses con un salario de miseria, que les preocupa el hecho de que sus hijos puedan traumatizarse por seguir teniendo alimentos que llevarse a la boca en un verano sin vacaciones.

¡Dejen de insultarnos con su absurda preocupación inexistente!

Si de verdad les importasen los niños, los ciudadanos, obligarían a las grandes empresas que pueden y no quieren, a contratar empleados, e impedir que siga adelante la destrucción de puestos de trabajo.

Si fuera cierta su preocupación, expropiarían las viviendas vacías a la Banca, y crearían con urgencia, viviendas sociales y leyes para proteger un derecho inalienable, con la misma inmediatez con la que fue reformado el artículo ciento treinta y cinco de la propia Constitución.

Si les doliera el hambre de los niños, no negarían una y otra vez, con infinito desprecio, su triste e incomprensible realidad. Y la niegan porque ésta, queridos políticos, es la contundente respuesta a su fracaso como servidores del pueblo. Ustedes no sirven al pueblo, lo empobrecen, lo saquean para que sus amigos sigan siendo portadores de enormes fortunas y ostentosos privilegios.

La historia, el sentido común, la realidad de hoy, demuestran que la extrema riqueza de unos pocos ocasiona desigualdad y empobrece a la mayoría. ¿Por qué siguen manteniendo un Sistema injusto y perverso? Quizá porque ustedes forman parte activa de un sector. ¿Cuál?

Eso es la crisis, minorías embriagadas de dinero y poder que pertenecen a una mayoría explotada y empobrecida. Causas y efectos. Es la crisis universal, y también es la crisis de España. Que unos sean dueños de inmensos patrimonios y otros pasen hambre está estrechamente relacionado. No son hechos aislados. Lo segundo es consecuencia de lo primero. Lo primero es causa de lo segundo.

Si quisieran resolver el problema del hambre infantil, y consecuentemente, devolver al parado un trabajo digno y al trabajador sus derechos (con sus deberes correspondientes), asegurar a cada persona un techo, una protección adecuada, y no pudieran, entonces, queridos políticos, deberían dimitir.

Lo diré bien alto y claro:

A ustedes lo único que les preocupa, a la vista está, es que sus amigos trinquen y no les trinquen. O si lo hacen, que puedan salir por la puerta de atrás y sin hacer ruido. No vaya a ser que sus inversores (reales o imaginarios) pongan pies de por medio.

A ustedes lo único que les quita el sueño, es que los propietarios de las grandes fortunas de nuestro País, sigan maximizando beneficios explotando a la clase obrera, ofreciéndoles un salario de miseria y unas condiciones indignas.

Lo que ustedes, tercos amigos del rico y poderoso rufián, temen sobremanera, es que el pueblo, soberano por un día, despierte y les exija, alto y fuerte, y de manera incondicional, que les devuelvan el futuro de sus hijos, la posibilidad de crecer y ser protagonistas de su vida y no esclavos de una deuda, que es suya (de ustedes y sus amigos rufianes) y no nuestra.

Si hay un único motivo válido por el que un sólo niño en este País (o en el mundo) deba pasar hambre, entonces, queridos políticos, decidme cuál. De no ser así, les exijo igualdad de oportunidades, derechos, ¡y deberes!, para combatir las nefastas consecuencias de lo que ustedes llaman crisis, que exonera de responsabilidad a los rufianes que nos la trajeron.

¡Háganlo! Y háganlo ya. Encarcelen de una vez a los grandes delincuentes y que devuelvan lo que han robado. Porque pueden hacerlo si tienen voluntad.

Devuelvan parte de la plusvalía a los trabajadores. Digan a las gasolineras que contraten, que pueden. Díganselo a los dueños de los grandes supermercados, a los propietarios de las empresas en las que trabajan irregularmente personas explotadas en jornadas de catorce horas. Dejen de subvencionar con dinero público actividades delictivas. Dejen de jugar en el casino del COI con el dinero de todos, detengan la construcción de pirámides, las adjudicaciones a amigos. Abandonen de una vez sus fantasías megalomaníacas.

Dejen de inventarse contratos precarios con doce meses de prueba, a los que llaman indefinidos. Frenen de una vez la agónica cadena del paro-trabajo-paro y obliguen a que sus amigos empresarios generen empleo estable.

Llamen a las cosas por su nombre, al ladrón, ladrón, y  al pobre, pobre.

Y luego, dimitan, porque todo lo que han hecho, y lo que no hacen, no debe ni puede quedar impune.

Sobre Israel Gajete Domínguez 49 Artículos
Israel se considera aprendiz de todo y maestro de nada. En el crisol de su juventud confluyeron y confluyen innumerables experiencias vitales, que le sirven para construir, poco a poco, el escritor profesional en que pretende convertirse algún día -vivir del “cuento”-. Ha publicado en diversos medios y soportes, colaborado en varios proyectos literarios, y resultado ganador en certámenes literarios de variado ámbito y género. También ha vendido libros que ha escrito junto a sus amigos a pie de calle. Mago, camarero, monitor de ajedrez, mecánico, documentalista, mozo de almacén, cuentacuentos... su recorrido laboral es breve pero intenso. Escribe poesía y narrativa breve, aunque también artículos sociales o de actualidad. Inconformista por naturaleza y buscador incansable de la verdad.

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