Mentiras en la red: La prolífica existencia del Hoax.

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A casi todos nos ha llegado alguna vez el famoso correo en el que se informa de que Facebook donará un dolar a una niña con cáncer por cada imagen compartida, o tal vez una imagen que nos amenaza con diez años de mala suerte, o buena, en el caso de reenviar a siete personas. Quizá hemos creído que tecleando desde un cajero el número pin de nuestra tarjeta de crédito o débito al revés, se activa una extraña alarma silenciosa que bloquea la misma y alerta a la policía, en un hipotético caso de intento de robo. Tal vez hemos considerado necesario advertir a nuestros amigos de que la leche es repasteurizada.

Desde catástrofes o noticias sensacionalistas, alarmistas, manipuladas burda o concienzudamente, hasta cadenas que corren como la pólvora y que amenazan incluso con la muerte a los temerosos receptores que las propagan.

Existen cientos de páginas en internet que advierten de sus contenidos, informan de las características y pretensiones de este tipo de correos o publicaciones, y nos alertan de sus consecuencias.

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Para reconocer un Hoax sólo se requiere un sencillo ejercicio: Contrastar el mensaje. En la era de internet, la información adquiere una forma descontrolada y se multiplican frenéticamente contenidos de toda clase. ¿Acaso somos tan crédulos como para considerar verídica una información cualquiera de una fuente desconocida? Parece ser que sí, dado que todavía hoy los Hoax siguen colapsando las redes e incluso algunos de ellos reciben el beneplácito de ciertos medios de información, toda una hazaña.

 

Son tantos los bulos que corren por la red y es tal la rapidez en la que se propagan y multiplican que es prácticamente imposible combatir su proliferación; no obstante, si asumimos nuestro papel de internautas responsables, y no incurrimos en el crédito gratuito y fácil, desprovisto de una mínima madurez crítica, la ubérrima vida del Hoax tocaría a su fin de manera inmediata. Al menos del Hoax fácilmente clasificable, o aquel de falsedad contrastada y evidente.

Pero, ¿qué finalidad se pretende alcanzar diseñando estos Hoax? Es sencillo, captar información y crear, como un gusano, una cadena con cientos de correos electrónicos que se utilizarán para ser vendidos al mejor postor. Muchas veces, a empresas y compañías nacionales o internacionales que llevan a cabo campañas de publicidad, sobre todo de productos ilegales. También existen datos que parecen confirmar que algunas conocidas multinacionales ya emplean de manera sistemática el uso del Hoax para engrosar su lista de clientes potenciales. ¿O será esta información un brillante Hoax? Júzguelo usted mismo. Hay incluso quienes piensan, no sin motivos, que algunos Hoax convierten en mito y mentira muchas verdades oscuras que no conviene desvelar. ¿Conspiracionismo o no?

En ocasiones, el Hoax es producto de la broma de un ególatra alarmista, o raras veces procede de un experimento sociológico que pretende observar nuestra capacidad (o incapacidad) de análisis, y que tiene una vida larga y próspera en su recorrido viral por la red, o sencillamente es producto del aburrimiento de alguien que posee abundante tiempo libre. En cualquier caso, somos nosotros, los que alguna vez compartimos una bulo de este tipo, los responsables de su difusión. Su origen es diverso e incierto, la mayoría de las veces.

¿Cuál es el perfil del difusor del Hoax? Ninguno. Probablemente usted haya propagado sin saberlo alguno de los millones de bulos existentes en la red. Es por ello, por lo que el Hoax tiene tan altas garantías de éxito. Cualquier persona afectada por la pandemia de sobreinformación que nos aturde, sin distinción de sexo, color, cultura, religión, tendencia política o practicante de la más común o rara afición. Tan sólo los que carecen de escrúpulos pueden ser a la vez, inmunes a los Hoax o creadores de los más retorcidos.

Siendo honestos, ¿Podríamos afirmar que no hemos creído o propagado un Hoax alguna vez?

 

Sobre Israel Gajete Domínguez 49 Artículos
Israel se considera aprendiz de todo y maestro de nada. En el crisol de su juventud confluyeron y confluyen innumerables experiencias vitales, que le sirven para construir, poco a poco, el escritor profesional en que pretende convertirse algún día -vivir del “cuento”-. Ha publicado en diversos medios y soportes, colaborado en varios proyectos literarios, y resultado ganador en certámenes literarios de variado ámbito y género. También ha vendido libros que ha escrito junto a sus amigos a pie de calle. Mago, camarero, monitor de ajedrez, mecánico, documentalista, mozo de almacén, cuentacuentos... su recorrido laboral es breve pero intenso. Escribe poesía y narrativa breve, aunque también artículos sociales o de actualidad. Inconformista por naturaleza y buscador incansable de la verdad.

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