“O la das en adopción, o te metes a puta”

 

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El Popular Andrés Martínez, edil de Villarrobledo, Albacete, ha recibido el pasado día 21 del presente una denuncia ante la Guardia Civil. María Ángeles, una joven que se encuentra en paro, deshauciada, madre de un bebé de nueve meses, manifiesta que el concejal del Partido Popular se ha expresado en los siguientes términos contra ella, tras solicitar empleo reiteradamente para poder mantener a su pequeña: “O la das en adopción o te metes a puta“.

Por su parte, Andrés Martínez, niega rotundamente estas declaraciones y amenaza con interponer denuncias ante aquellos que difundan estos supuestos hechos.

Numerosos medios de comunicación se han hecho eco de la noticia,  y esperamos que el concejal presente su dimisión en las próximas horas.

Lamentablemente, cualquier ciudadano puede entrar en un juzgado acusado de calumnia por difundir en los medios una agresión verbal sin poseer grabación alguna que inculpe a un supuesto agresor, pero ningún político será procesado por insultar a cuatro millones de parados aunque sí existan grabaciones claras y diáfanas. Le bastará con alegar que dirigía esa exclamación a cualquier otro lugar o persona que lo aceptara de buen grado. Es imaginable que, de probarse en un juicio la agresión a la que nos referimos, puedan argumentar que está descontextualizada. Quizá contextualizada en un País donde existe una tasa de paro mayor al 25%, sus insultos tengan menor importancia.

Un insulto, una agresión, es un contexto suficiententemente amplio en sí mismo como para ser objeto de una valoración y de un juicio. Ellos, los políticos, son empleados públicos. ¿Consiente usted a sus empleados que le insulten de esa manera? ¿Por qué somos tan beligerantes con los que insultan a los pobres? ¿Se empecinan los políticos en aferrarse al poder a toda costa? De otra manera no se entiende que un político que insulta a un ciudadano en estos términos continúe en su puesto como si no hubiera pasado nada, caso de la diputada Andrea Fabra, que ofendió a millones y aún no ha dimitido. Dimitir no es el nombre de un ministro ruso, queridos representantes del pueblo. Quizá desconozcan su significado, o el de esta otra palabra: Democracia.

Tras el hiriente “Que se jodan” de Andrea Fabra, se vienen sucediendo cada vez más salidas de tono de quienes viven gracias a los impuestos de familias como la de María, y no en condiciones precarias, como la mayoría de trabajadores y parados de este País.

Acusando de sensacionalismo a los medios que difunden noticias como ésta, negando los hechos incluso cuando es evidente, mintiendo y manipulando descaradamente, y por último, denunciando a quienes se atreven a sacar a la luz pública sus denigrantes descalificaciones, sólo consiguen incendiar aún más la opinión pública. Si estos personajes, supuestos servidores del pueblo, permaneciesen callados o fueran más respetuosos, es posible que nadie tuviera que redactar noticias de esta índole.

Tal vez asumir su actitud como propia, si lo es, pedir perdón y dimitir, sea la solución más oportuna, en este caso.

Son decenas de miles las familias en paro que viven en situaciones límite, contándose también por miles los niños de este País que sufren las consecuencias de los errores, robos, tráfico de influencias, comisiones en negro, construcciones faraónicas absolutamente innecesarias, y un largo etcétera; de nuestros políticos, banqueros y gentes de alta ralea y moral distraída (sin ofender a las putas).

Nuestras familias no se merecen en absoluto un Gobierno que defiende y excusa comportamientos como éste.

Un Gobierno totalmente antisistema, cuya política social es precarizar el empleo, garantizar la pobreza en los hogares de las familias medias, recortar en sanidad, educación o ayudas para la dependencia.

Criminalicen ustedes a quienes critican su comportamiento desleal y antisistema. Cuenten una y otra vez los votos que les han llevado a la Moncloa mientras se fuman un habano, y hablen hasta que se les seque la lengua de la consabida herencia recibida. Cuélguense medallas y sigan el sendero del triunfalismo soberbio. Nieguen hasta la saciedad, las ofensas e insultos que profieren algunos de sus concejales. Piensen, sueñen incluso si quieren, mientras dormitan en sus tribunas, en el paradisíaco y multimillonario retiro sabático que les espera tras su gobierno.

Por nuestra parte, los que entendemos que su política es injusta, seguiremos denunciando los hechos y consecuencias de un gobierno nefasto para el ciudadano común, y, por supuesto, los reiterados insultos que dedican a los más desfavorecidos, víctimas de su incontrolable afán de poder.

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Sobre Israel Gajete Domínguez 49 Artículos
Israel se considera aprendiz de todo y maestro de nada. En el crisol de su juventud confluyeron y confluyen innumerables experiencias vitales, que le sirven para construir, poco a poco, el escritor profesional en que pretende convertirse algún día -vivir del “cuento”-. Ha publicado en diversos medios y soportes, colaborado en varios proyectos literarios, y resultado ganador en certámenes literarios de variado ámbito y género. También ha vendido libros que ha escrito junto a sus amigos a pie de calle. Mago, camarero, monitor de ajedrez, mecánico, documentalista, mozo de almacén, cuentacuentos... su recorrido laboral es breve pero intenso. Escribe poesía y narrativa breve, aunque también artículos sociales o de actualidad. Inconformista por naturaleza y buscador incansable de la verdad.

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