Secuestra un avión mientras el piloto está en el lavabo

 

 

Apenas diez días después de la polémica internacional creada por el referéndum suizo sobre el control de la inmigración el estado helvético vuelve a ser noticia, precisamente, por un inmigrante etíope que ha llegado al país de una forma peculiar.

La madrugada del pasado 17 de Febrero Hailemedhin Abera Tegegn, copiloto de un Boeing 767 de Ethiopian Airlines, aprovechó el

momento en que el piloto se ausentó de la cabina para bloquear la puerta de acceso (desde los atentados del 11-S estas puertas son

blindadas y sólo se pueden abrir desde dentro) para hacerse con los mandos del avión y variar el rumbo (originalmente Roma) hacia

Ginebra.

Pero no acaban aquí las peculiaridades, casi cómicas, de la historia. En casos de secuestro aéreo el protocolo a seguir es la escolta de

dicha aeronave por dos cazas militares. La Fuerza Armada suiza cumple con unos estrictos horarios de oficina, así que fueron dos cazas,

italianos primero, y franceses al llegar a la altura del Mont Blanc, los que hicieron esta función.

Cuando el Boeing aterrizó en Ginebra la policía esperaba a pie de pista para detener al secuestrador, que en un último alarde de

originalidad pretendía bajar deslizándose por una cuerda que previamente había lanzado a través de la ventana del piloto, aunque al final

no ejecutó el intento de fuga. Abera no opuso resistencia al ser detenido y solicitó asilo político, ya que “sufría amenazas en Etiopía”.

El que suscribe no puede evitar pensar en si no le hubiera ido mejor solicitar el asilo en Italia, ya que se hubiera ahorrado una más que

posible condena por piratería aérea. Además no deja de ser irónico que acabara en un país que aprobó recientemente una más que

restrictiva ley contra la inmigración… Y para aquellos que planeéis conquistar Suiza desde el aire recordad, el horario de sus fuerzas

armadas es de 8.00 a 12.00 y de 13.00 a 17.00. De nada.

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