Traslado de los restos de Franco

Fuente: Wikipedia
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El PSOE, impulsado principalmente por Odón Elorza, ha realizado una propuesta no de ley para que los restos de Francisco Franco sean exhumados y reubicados en otro emplazamiento distinto al que ocupan hoy en día, el famoso y controvertido Valle de los Caídos. Así mismo, la tumba de Primo de Rivera podría permanecer en el Valle pero no en un lugar destacado. Se ampararían para la permanencia de éste último en que murió en la Guerra Civil mientras que el primero murió en su cama y no en combate. Consideran que este gesto se debe a todas las víctimas de la guerra que asoló nuestro país en los años treinta y que la permanencia de los restos del Caudillo en un lugar privilegiado como es el monumento insulta la memoria de las víctimas del bando contrario.

Esta propuesta ha suscitado numerosas respuestas tanto a favor, en contra e incluso intermedias. De un lado están los que apoyan este traslado apoyando el argumento de la propuesto de que se insulta al bando republicano y sus víctimas (34000 de ellas enterradas en el mismo Valle en fosas comunes y tras haber tenido que construirlo en régimen de esclavitud). De otra parte están los que defienden que Franco forma parte de nuestra historia y no debemos borrar tal episodio de la misma (la gran mayoría de éstos apoyando el régimen franquista). Pero al mismo tiempo, surge la voz de aquellos que condenan los métodos de la dictadura del Caudillo aunque no están de acuerdo con el traslado de su tumba. Estos últimos defienden que el Valle de los Caídos jamás perderá el significado con el que se construyó (fue mandado construir por Franco para la honra de los caídos de su bando) pero además plantean más cuestiones: ¿quién costeará esa exhumación? ¿De dónde saldrán los fondos para reconvertir esta oda al franquismo en un monumento a la concordia que aúne ambos bandos? ¿Es realmente ahora el mejor momento para dedicar unos fondos que, según las cuentas de nuestro gobierno no existen, a un gasto que no conseguirá sanar las heridas ni paliar el dolor de una guerra?

Sinceramente, sería de agradecer que, antes de solventar estas cuestiones, nuestros políticos se dedicaran a solucionar los problemas reales que asfixian este país y que, una vez que todos los españoles vivan dignamente, se dediquen a restaurar la memoria de aquellos que cayeron víctimas de una guerra fraticida que dejó cicatrices a ambos lados de las trincheras.

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